GOTAS DE INSOMNIO Duele el contacto de la piel con su suerte;
quema su donación.
Alrededor de la misa,
el cáliz espera. Los nervios son
un soplo a punto de extinguirse; el oro persigue a unos pocos. Alguien busca el primer pecado,
pero ya no le pertenece, es de otro.
Mártires, sin devoción, con sus
asientos pagados, pasan.
Las gotas,
corrompidas por páginas sin escribir,
se siguen autodestruyendo en la boca de todos;
los libros, ausencias terminadas,
traducidos a un texto insignificante.
Tanto es el olvido que se aparece
que te mojas si llueve,
y para el verano no estás,
y si hace frío lo sabes;
y cada vez más gotas de insomnio te sorprenden despierto.