VIVIR PARA VIVIR
El frío mármol, desquiciado, guardaba
vidrieras con colores redondos:
y zócalos de luto.
Las oraciones se sentaban en asientos
disfrazados de la mejor caoba.
Anda y ve por tu oración te dijeron,
te sentaste al fondo de un confesionario
para que te pudieran ver;
así estuviste el tiempo que el mármol necesitó
para derretirse, y te llegaron las palabras que
necesitabas, y diste
monedas para tu bautismo, y soñaste que la
puerta principal de aquella iglesia conducía a tu habitación.
Más tarde, en la calle, con restos de mármol
secaste tus manos. La caoba, ya fría, no se
despegaba de tu cuerpo.
¿Dónde estabas?, te preguntaste.
¿Quién cantaba aquel himno que querías hacer tuyo?
Devoción de esperar, seguir tu causa;
amanecer despierto. Vivir para vivir.
TEOLOGÍAS
Hace 1 semana