11.4.10 A un amigo, Jose
Hoy, temprano, sin día, ha muerto. La muerte no podía
esperar más. Se hizo demasiado de noche.
Su presencia ya casi no se advertía. Ausente, su salud des-
varíaba desde niño. Y por si fuera poco nunca dejó de tener
sed. Ya es memoria de lo que vimos. El tiempo le pondrá
corona primero, y más tarde, si queda alguien, olvido.
Descanse en paz por lo que no ha sido, que nosotros, sus
amigos, no dejaremos, mientras podamos, descansar la
tierra sobre su recuerdo.
TEOLOGÍAS
Hace 1 semana