sábado, 29 de mayo de 2010

CONIL

El mar parece saber de ti. EL agua, con sabor, todavía, al primer
instante después del universo, coloca cada espacio en lo más alto
de lo que puedas ver. Así la arena es piel que antes de mudarse a
ti fue alimento; las olas se abren suicidando al color blanco en
la desembocadura de tus píes; el viento de levante es un continente
deshabitado donde transita horas de extrema locura, y el agua es lo
que te queda por sentir: si ves un océano es que estás en tu lugar
favorito, si ves un mar es que espera cruzarlo; si ves sólo agua es
que no recuerdas cuando llegaste por primera vez.

jueves, 20 de mayo de 2010

UN VIERNES


Los libros que esperan ser leídos se abren a mi paso.
Desconfío de mi voluntad.
Me apunto a cualquier beso que lleve mi camino. La noche, tan frágil,
es trágica, se acaba al principio del día. ¿Ha sido siempre así, o
es ahora, después de todo, cuando su puerta se cierra sin esperarme?.
Por cada nombre que no llevo mis huellas los convierte en voz .
Huellas de sonidos que a veces logro descubrir alrededor mío. Las
contemplo como si fuera la última vez que podré verlas.
Es sencillo convertir la amenaza en prosa; más aún en destino.

domingo, 9 de mayo de 2010

SÁBADO


Hoy, sábado, primero de mayo, es un buen día para el arrepentimiento.
Comienzo: me arrepiento de lo que no pude donar porque no sabía
si era mío, de los libros que no he leído, de las palabras que
salieron de mi boca sin mi consentimiento, de las dudas que no
tuve; de la prudencia enfermiza, de la amistad que no sufrí, de
la vejez que no reparé, de la limosna que lastimaba, del cansancio
de mis manos para acariciar, de mi cama que nunca despertó, de mi
disfraz tan pequeño, de mi salud tan leída; y, por supuesto, de no
haber nacido.

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