sábado, 22 de agosto de 2009

FOOTING POR EL PARQUE, UNA TARDE CUALQUIERA

Los médicos aconsejan la práctica moderada, cabal y sobre
todo con sentido común del ejercicio físico. No vale por tanto,
si hacemos caso a sus consejos, que traslademos, inundándolo,
al parque nuestras fobias o desaciertos mentales.
Así, las cintas de colores fluorescentes, al estilo animadora de
instituto, no son válidas, y más teniendo en cuenta que rodean
cabezas generalmente grandes y sobre todo sin ningún atisbo
de pelo.
Al principio de mi carrera, me refiero al comienzo de mi afición
por el footing, cuando pasaban junto a mí, la cinta o diadema
unida a una cabeza, no salía de mi asombro. ¿Qué función po-
día tener llevar un objeto sin aparente, a primera vista, uso al-
guno? …¿Estético? …Mi mujer, cómo no, me ofreció una pista:
“quizá sea útil para recoger el sudor que resbala desde la ca-
beza”. A partir de ese momento, mi curiosidad, como tantas
veces me ocurre, me abandonó a mitad del camino. Dejó de
interesarme. Por mucho que el azar me tentara delatando an-
te mi nuevos modelos hortera de cintas, todo era ya inútil. Me
conozco. Si tomo una decisión se convierte en inevitable. Borré
las cintas de mi cabeza para siempre.
Tampoco es válido que el día mundial de la bicicleta se celebre
cada fin de semana, y a veces, en días anteriores, el ensayo
general de “Jornadas abiertas de velocidad en el parque. Par-
ticipa, sobre todo tú, descerebrado”.
Este mensaje situado en un contexto inadecuado, es decir en
mentes pocos equilibradas, parece ofrecerles carta blanca para
toda una suerte de virguerías circense y suicida velocidad.
Cuando llega el fin de semana tengo dos opciones: disfrutar co-
mo espectador de un día en las carreras, o llegar casi de ma-
drugada y cansarme de la madrugada.
Tampoco vale que el parque sea distinguido como la mejor pe-
rrera municipal por aquellos que tienen perros.
Me avergüenzo de no soportar a los perros. Quizá la culpa no
la tenga yo. Ellos, los perros, han intentado, a lo largo de mi vi-
da, morderme en varias ocasiones. No lo han conseguido. Psi-
cológicamente sí, claro. Soy humano, me dejan heridas las ma-
las experiencias.
Sangro fobia hacia ellos. Ya he dicho que me avergüenzo. Pero
verlos pasar a mi lado, sin bozal, y con cara, hasta el caniche
más insignificante, de asesino en serie, me altera.
Para sortear excrementos he desarrollado una habilidad elogia-
ble, soy de los pocos habituales del parque que llegan a casa sin
pisarlos. Mi instinto de supervivencia ha desarrollado un radar
para todo aquello que tenga que ver con la especie canina. Los
huelo y los oigo sin verlos, Sé la situación exacta de cada uno
de ellos en el parque. No me cogerán desprevenido. Espero

sábado, 15 de agosto de 2009

LA AVENTURA DE LA MEMORIA


La prensa del pasado día tres, resalta una noticia que marcará un
antes y un más tarde en la ciencia del comportamiento humano
"Fumar porros a ltera la memoria". ¡Increíble hallazgo científico!
Parece ser que, según investigadores de la Universidad Pompeu y
Fabra de Barcelona, "el cannabis actúa s obre unas pequeñas neu-
ronas del hipocampo las interneuronas que se encargan de recordar".
¿Este descubrimiento explica, de forma definitiva, el errático
comportamiento de muchos personajes que estamos acostumbrados
a soportar?. No es que me importe que el personal se inyecte de
optimismo o fume para olvidar, no es eso, pero que le paguen por
hacerlo, pues que no me hace gracia.
La clase política se empeña, a diario, en demostrarnos que en ella lo
que se dice fumar se fuma bastante, casi con desesperación.
Profesión dura donde las halla, se alimenta de humo para poder
sobrellevar su penosa misión que la sociedad le tiene encomendada.
Los ejemplos de pérdida de memoria, así, a bote pronto, son
cuantiosos, perdón quiero decir, constantes y sonantes.
Cuantos políticos no memorizan bien y olvidan que el dinero público,
es eso, público, de todos los españoles. Quizá sea un defecto de
compresión, y entienden público como “mío y tuyo”.
En estos días se oyen expresiones como.”los regalos que me hacen
los compro yo”, o “crece la bolsa (refiriéndose a la suya, claro) con
mecenas desinteresados de la libertad y democracia”, “¿regalos a
mí ?"(risas) Si el periodista sigue en sus creces preguntando,
muchas más risas. Ahora se ha puesto de moda reír entre la clase
política, cuando se le pregunta por sobres de dinero a su nombre,
regalos de todas clases, etc. El olvido es patético. Y cuando pasan
de explicaciones la situación torna a peor. Alejados los complejos
de culpa, sobreviene la máxima: “todo lo que yo hago está bien
hecho porque he sido votado por los ciudadanos”
Casi ná. Y lo peor es que seguirán votando a estos personajes, con
la memoria, entre otras cosas, enferma

Claro que para alteración de la memoria, con descalabro final de la
inteligencia, la de los tertulianos de los programas de corazón, con
su líder al frente, es decir, el presentador de turno.
Pero eso es otra historia

lunes, 10 de agosto de 2009

EDREDON


Supura el edredón el olor
de dos cuerpos que ayer fueron testigos;
hoy, apenas desorden de deseos.
Pesa el frío tanto como tú crees.

Es invierno, y el día lo soporta,
y la cama amarilla que ya no te obedece.
Su altura, un juego cruel, no deja de crecer, ignorándote
Cada mañana el suelo se aleja más de ti,
tardas tanto en ponerte de pié
que al terminar el hambre te encuentra.

Nueva es la distancia que se alarga,
como infiel imagen de tus ojos:
lo que ves se parece a la niebla que esperas.
El espejo que te mira, una vez abierto, no se puede cerrar;
donarlo un error. Inacabado destino.

El invierno, cada año,
recorre el mismo frío,
pero tu cama no cesa de crecer, sin ti

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