viernes, 4 de septiembre de 2009


LUZ QUE NO PUEDE ESCAPAR

Colores que no pueden naufragar abren una puerta para que no quede rastro.
Una vez dentro reconoces cada esquina,
cada papel, cada toldo, cada madera;
y de las pinturas sus secretas capas.
Te sientes como en tu casa, tan breve.
Todo es presencia: como la luz que no puede escapar.
Las mujeres y sus trajes reinan,
un trono descansa para cada una de ellas.
Las niñas parecen tocar, bailando, su destino.
¡Te cuesta tanto andar! Imitas al aire,
parándote en cada mirada;
y tú, tan débil como el cansancio,
ves bailar nuevamente el instante que se quedó contigo.

1 comentario:

Eugenio dijo...

Amigo, me paseaba por acá en uno de tantos días ocupados por el trabajo en la oficina. Aburrido de tanto trabajo, me encontré con tu blog y con la poesía esa de la luz.

Ma llamó la atención el estilo y lo bien hecho del poema.

En pocas palabras me gustó.

Saludos

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