UN VIERNES
Los libros que esperan ser leídos se abren a mi paso.
Desconfío de mi voluntad.
Me apunto a cualquier beso que lleve mi camino. La noche, tan frágil,
es trágica, se acaba al principio del día. ¿Ha sido siempre así, o
es ahora, después de todo, cuando su puerta se cierra sin esperarme?.
Por cada nombre que no llevo mis huellas los convierte en voz .
Huellas de sonidos que a veces logro descubrir alrededor mío. Las
contemplo como si fuera la última vez que podré verlas.
Es sencillo convertir la amenaza en prosa; más aún en destino.
TEOLOGÍAS
Hace 1 semana
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