jueves, 15 de julio de 2010

ROMAN POLANSKI


Salió libre, sin nada a cambio. Su ausencia está a punto
de terminarse, y él mira hacia atrás sin atreverse a entrar.
Es ocasión no natural, esencia de un tiempo sin castigo,
de un pecado sin condena; de lacra sí, pero no le presta
atención. Genio del cine sí, pero sin nada a cambio.
Que huya a la distancia que lo oculte. Sabrá guarecerse
de lo que muchos pensamos; sabrá degustar de las
palabras que algunos sabios le dictan: inocente, alto
estandarte de una élite que nos lleva en su dirección.
Inocente sin mí... Sin tantos

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