viernes, 23 de octubre de 2009

FRAGMENTO (I)

Quién puede pedir limosnas sin sus manos? Yo desde luego que no.
¿Qué raro no recuerdo haber visto a nadie conocido? ¿Dónde se
habrán metido? ¿Qué pensarán de mí cuando me vean arrodillado?
¿Se asustarán? Qué más da. Quiero ver como me comporto cuando
vea la primera moneda sobre mi mano. ¿Sentiré alivio,huiré? ¿Me
servirá para continuar o me pondré en pié sin saber donde estoy?.
Nadie se fija en mí, y mucho menos en mis intenciones. Me doy
cuenta que llevo traje. Un error. Empiezo a sudar. Miro hacia
atrás temiendo ser alcanzado. ¿Alcanzado por quién y porqué?
Que estupidez. Siempre, vaya donde vaya, reaparecen mis sombras.
Las conozco a todas. Una por una. Esta vez será diferente,dejaré
que sean espectadoras, No las echaré de mi lado, contestaré todas
sus preguntas.
Alguien tararea una canción, me llega nítida; miro hacia los lados
pero no consigo averiguar quién lo hace. Me intriga. Parece un jue-
go del cual yo soy parte porque alguien así lo ha decidido. Me rindo,
dejo de buscar. Fijo mi atención en la próxima oleada de seres que
me cercarán. Vendrá el anciano que busca trabajo sin que nadie lo
sepa, vendrá la mujer que oculta su belleza en el cristal de sus la-
bios, vendrá el hombre que tartamudea su ira, vendrán mujeres y
hombres abrazados sin haberse visto nunca, vendrán olores que deja-
ron en la otra acera.

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