viernes, 29 de enero de 2010

J. D. SALINGER

Testamento genial. Solitario ombligo del mundo. Sacó
a bailar a sombras y se enamoró de todas.

Bebedor de oasis. Hambriento sin hambre.¿La guerra le temió?.
Su mente no sabía hablar con desconocidos; las palabras
cuando se pronuncian saben a error.

Tan alto que en su país, todos, alguna vez, lo han visto.
Ahora, que ha muerto, su nombre es muy sencillo de pronunciar.
Suele pasar con los que se mueren.

Una de las primeras sombras le dictó; las siguientes le hablaron.
Él les fue siempre fiel.

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