domingo, 10 de enero de 2010

OJOS AZULES

La cara no podía llegar
a tiempo de ver su aroma,
ojos azules tiznaban su fragilidad;
parecía joven,
aunque lejos su mejor juventud.
Por pestañas sombras abiertas;
un verano de cada cinco no sabía nadar,
se ahogaba sin motivo: cuenta pendiente
de su vientre.
Ojalá tu memoria la deje en paz,
ya no te necesita. Lo sabes.

Qué fácil es poner nombres que nadie desea
y derramarlos sin culpa.

Jardín derrocado,
isla de silos,
noches vagabundas,
y como único palacio, se ve, a lo lejos,
un almacén de ojos azules,
tan abiertos que nadie se los podrá poner.
Inservibles caras olvidadas.

5 comentarios:

Lara dijo...

enigmático y certero.

un saludo.

Antonio Carrero Acuña dijo...

Gracias por tu comentario.

poesía - levíes dijo...
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antoniocarreroacuna@yahoo.es dijo...
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Antonio Carrero Acuña dijo...
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