lunes, 6 de septiembre de 2010

Delgada Línea Roja

Delgada línea roja fue la sonrisa..
Parió el vientre su alumbramiento.
Del dolor todas su letras.
Del día su angosta verticalidad.
La emoción estuvo de espectadora.
Asistimos mi madre y yo, también mi hermano.
La tarde era seca, como la piel vencida.
Risas, si, tantas como las mujeres de testigo.
Trece de agosto, en punto la hora:
siete de la tarde, la misma hora de cada día.
Así nacimos, mi hermano y yo:
a la misma hora de siempre,
en el mismo día de toda la vida.

No hay comentarios:

Seguidores

Archivo del blog