sábado, 18 de septiembre de 2010

EL REO

Cada injusticia que el alma contempla la convierte en sed
que el destino reclamará.
Por motivos inexistentes, la justicia es, a veces, una plaga
que encuentra al reo que necesita. X, así se llama el
reo, lloró ayer en vano, sabe que sus enemigos han logrado
retroceder su tiempo hasta convertirlo en condena. Sabe,
también es juez, que la condena es justa si se cumple el
destierro que el fallo predica. Se sabe convertido en traidor
de cada sentencia que se parece a él.
Sus compañeros que le han imputado llegaron a través de
un mal sueño que no predijo. El gobierno de los jueces no
celebrará más funciones justas hasta que se sustituyan a sí mismos.

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