IGUALES
Muda igual que la mía,
pelo de mi misma raíz incorregible;
de límite no imitado sino exacto;
sus ojos miraban, sin ayuda, con los míos,
cada estancia que yo habitaba
me esperaban sus pasos.
Para cada minuto de hambre una solitaria cuchara;
de postre el mejor beso.
Fuimos por el aire un solo cuerpo,
construido en pedazos aproximados.
Para irse escogió la primera lección;
yo, con dedos lastimados, le miraba alejarse,
no supe ver que su distancia se comportaría
como frontera sin sitio.
Él empezó a hablar un idioma extraño, domado,
sin quejas; tampoco lágrimas, ni hermanos que
le hablasen.
Llegaron años que nadie quiso, con meses
que no se cumplieron.
Y por cada vaso lleno, un desgobierno
por testigo,
fría ropa con otras medidas empeñadas.
El fin del trayecto fue una despedida
que hizo solo suya.
Tan enfermo siento que no consigo que aquel día acabe.
Sus manos sin las mías ¿dònde estaba yo?.
Mi corazón, de intacta mitad, está desperdigado
en días que no puedo ver.
¿Qué quiere decir el recuerdo que ya no está
sino que se repite?
¿Qué puedo hacer sin mi otra mitad viviendo?
TEOLOGÍAS
Hace 1 semana
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